Procesos Vinculares

18 de mayo de 2016

Nuestra condición de mamíferos nos hace nacer vinculados a nuestra madre a nivel orgánico. Lo que nos hace nacer y vivir en la dependencia del vínculo físico y afectivo. Que éste sea sano nos proporcionará el aprendizaje de la independencia y la autonomía vinculativa. Lo que nos aportará una calidad de vida adulta responsable, libre y feliz.

El principal mecanismo de vinculación y creo que el más importante, es el apego, según la Real Academia Española el apego es "la afición o inclinación hacía alguien o algo". Simple y claro el concepto. La cantidad de connotaciones y corrientes psicológicas han hecho de este termino un gran tema en el que profundizar, os invito a ello, hay mucho escrito y no es el caso en este artículo. Lo que nos ocupa ahora es el desarrollo del vínculo en las diferentes etapas de la crianza.

Como he comentado al principio el bebé nace vinculado a la madre y su inclinación hacía ella es total, esto se basa en la necesidad de supervivencia en la seguridad de lo conocido y la nutrición, si al bebé le faltara la madre al nacer crearía otro vínculo con la persona de referencia que le ofrezca esto, seguridad (física y emocional) y nutrición.
Aunque este tema tampoco nos ocupe, no quiero dejar de resaltar la importancia de fortalecer el vínculo físico y afectivo en el embarazo como facilitador para el posterior nacimiento y crianza; aunque sea un vínculo con el que se nace, bastantes estudios realizados desde la musicoterapia con el Dr. Tomatis y la obstetricia desde Michel Odent, demuestran que potenciar este vínculo favorece notoriamente las capacidades y habilidades psicosociales del bebé; y que a parte de potenciar el vínculo con la madre es posible vincular con otras personas de referencia y facilitar así el reencuentro en los primeros días y meses de vida.

No está introducido como una primera etapa relacional porque aunque hablemos de vínculo no se refiere a una intención de socialización, sino que se vincula desde la necesidad de seguridad y nutrición.
A medida que el bebé va adquiriendo otras capacidades sensoriales se va iniciando en el arte de la vinculación y de relacionarse. Para su explicación las voy a separar aunque es natural que se solapen.

PRIMERA SOCIALIZACIÓN, PADRE, ACOMPAÑANTE Y RESTO DE FAMILIA.: el bebé conoce que hay otros brazos, otras voces, otros olores...a través de su mamá, primero en el vientre si se ha apoyado este vínculo desde el embarazo y luego en los primeros meses de vida. Estas formas de relación se irán grabando en su sistema límbico con respecto a las informaciones hormonales que se den, ¿cuándo aparecen estas nuevas sensaciones? si los otros brazos sólo están como sustitutos de los de mamá, si aparecen y dan seguridad y risas... esta primera socialización es la base para las siguientes porque en su sistema celular y emocional se grabará si crear otras relaciones tiene que ver con el agrado y la satisfacción o se desarrollan a través de la carencia, la frustración y la necesidad.

SEGUNDA SOCIALIZACIÓN, MÁS ALLÁ DEL ENTORNO FAMILIAR. Las características de esta segunda etapa estarán marcadas por la edad madurativa del bebé, ya que es importante destacar que este proceso puede aparecer desde el 4 mes (ya que es hasta donde se permite la baja de maternidad y en líneas generales la madre o persona de referencia se “debe” incorporar a su vida laboral) o iniciar esta socialización hacía los dos-tres años de edad, que es cuando se inicia una separación más natural, en cuanto a las necesidades orgánicas que aparecen: sus dependencias y autonomías, probablemente ya deambule con total confianza, empiece al controlar esfínteres, haya cierta autonomía en la nutrición y empiece a comunicar de forma que más personas adultas e infantes le entiendan.
Aquí empezará la experiencia de vincular con iguales y con personas adultas en otros ambientes, escuela, espacios de juego y de aprendizaje... y en principio la gran diferencia es que la madre o persona de “apego” ya no estará de intermediaria si no que la persona que comienza a vincular se basará en sus patrones adquiridos durante la primera socialización para crear a su alrededor un espacio seguro y confiado. Es cuando comienzan a emerger las primeras conductas de relación basadas en como decíamos antes en leyes físicas naturales y en patrones adquiridos desde lo aprendido y/o heredado.

TERCERA SOCIALIZACIÓN, LOS IGUALES. Este proceso comienza en el anterior pero su punto álgido aparece en la edad madurativa de crear vínculos propios con personas afines, sin la necesidad de que intervengan las personas de referencia citadas anteriormente, son procesos vinculativos que aparecen cuando la persona comienza a planificar, a plantearse cosas diferentes, a
querer investigar o vivenciar nuevas experiencias.... a considerarse una persona con planes o con ideas independientes a la familia de origen y de la propia escuela.
Podríamos llamarla la etapa en la que se comienza a sentir con autonomía con respecto a la seguridad y a la nutrición, ésto puede darse en cualquier lugar porque radica en la propia capacidad de escucha y de autorregulación, en la habilidad de pedir y dar y en la capacidad de sentirse en simbiosis entre el yo y el medio en el que habita.
Las vinculaciones que se harán a partir de ahora vienen aprendidas y heredades como las anteriores, basadas en sus necesidades y habilidades y en sus experiencias anteriores, una de las grandes diferencias es que el sistema madurativo de esta persona ya la permite discernir, comprender, anticipar y valorar consecuencias..... el proceso madurativo del neocórtex está en plena
maduración y por ello la forma de relacionarse comienza a ser más consciente y madura.
Los vínculos sanos hacía nuestro propio cuerpo, hacía el otro cuerpo y hacía el entorno son como un puzzle multidimensional donde la familia y la escuela juegan un papel esencial, entendiendo que si la educación y la crianza son congruentes, caminan cooperando y responden a un paradigma integrales muy seguro que se viva el proceso de convertirse en personas íntegras, coherentes y cooperantes consigo mismas, con sus iguales y con el entorno.

TIPOS DE VINCULACIÓN CON TENSIÓN
Como si de un escenario se tratará la vida nos hace actuar de determinada forma según el momento, la situación y/o la persona con la que nos relacionemos. Estas dinámicas pueden ser sanas y constructivas o bloqueantes y destructivas, según la capacidad y la habilidad de cada cual para
darse cuenta y reaprenderse.
Una vez contado el desarrollo de las vinculaciones, vamos a hacer un alto en el camino para enumerar diferentes formas de vincular con tensión, entendiendo la tensión no sólo como conflicto si no también como fuerza que ejercen los diferentes elementos del sistema, enuncio tensión haciendo referencia a la fuerza que ejercen las necesidades y habilidades personales y sobre todo la responsabilidad consciente o inconsciente de cada elemento a la hora de ponerse en ese rol o personaje. Entendiendo responsabilidad como la capacidad de responder ante ese rol.
Este conflicto no tiene porque existir entre las personas que manifiestan esta vinculación sino que cada cual tiene un conflicto o tensión interior y por compensación o afinidad se encuentran para desarrollarlo o canalizarlo.
El trabajo de observación y de experimentación es esencial para poder ver estos patrones, acompañarlos y permitir una resolución saludable y satisfactoria para elaborar el aprendizaje significativo.
Desarrollar vínculos de tensión nos permite fluir y evolucionar, nos da un escenario de crecimiento y experimentación para elaborarnos como personas. en este caso la función de la persona que observa y acompaña estos procesos será clarificar, permitir, explicitar, reflejar las competencias de cada elemento en tensión y ofrecer la oportunidad de un darse cuenta propio y consciente, proporcionando seguridad y contención a la par que ofreciendo herramientas para vivenciar lo que está aconteciendo, con la atención puesta en no involucrarse lo suficiente como para no entrar a
formar parte del sistema de tensión. Las finalidades de estos sistemas de tensión pueden ser variadas, entre ellas enumero las más generales con las que me he encontrado desde mi observación en terapia o acompañando sistemas vinculares familiares y de iguales. Existe la posibilidad de que sea para:
- tener la oportunidad de canalizar una energía que no se puede liberar de otra forma.
- resolver o extrapolar otra situación de conflicto del pasado o del futuro.
- vivir la oportunidad de experimentar ponerse en otro lugar.
- bloquear un aprendizaje.
- poner de manifiesto las carencias.
- imitar situaciones del entorno cercano.
- conseguir lo que se pretende.

Según el número de personas o elementos que ejerzan la tensión se pueden clasificar estos sistemas como:

- POLAR: Este tipo de vinculación nos lleva a un escenario con dos protagonistas que se relacionan de forma polar, es decir, presentan una oposición en sus roles, la imagen simbólica que nos ayudaría es la de dos personajes tirando de una cuerda, cada una de un extremo, puede ser tirar de cada extremo a la vez, o por turnos e incluso sólo sostener esa cuerda, realmente lo que hacen estos dos personajes es sostener una situación, si uno de ellos dejara de sostener el sistema se caería por sí mismo.
Es importante resaltar que no se pretende etiquetar a las personas, si no que en una determinada situación adquieren un rol determinado. La continuidad y la perpetuación de este rol con una misma persona o con diferentes nos podrá aportar más información. Me parece interesante volver a resaltar que el conflicto no tiene porque existir entre ambas personas sino que por afinidad y compensación, se necesitan el uno al otro para elaborar su personaje.

- TRIÁNGULAR: En este caso el sistema vinculativo es de tres personajes. La figura geométrica que lo alberga es el triángulo y cada persona se coloca en un vértice. Cada parte ejerce una tensión hacia las otras dos personas. Lo más general es que aparecen los personajes anteriormente indicados
como elementos en tensión y se suma uno más, otro elemento o personaje que tira de esa línea de tensión, o se nutre o se aprovecha haciendo triangular la cuerda desde donde estaban tirando los otros dos personajes, suele ser para mediar, para intentar resolver, para interponerse para
solucionar.... la cosa es que entre los tres hacen un sistema propio, puede ser puntual o que se perpetúe generando una dinámica.
Este tipo de sistemas me los he encontrado sobre todo en:
- papá-mamá-hij@.
- niñ@- niñ@ - persona adulta intentando resolver el conflicto.
- dinámicas entre herman@s.

- GRUPALES:

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